CLAREL
AtrásUbicada en la Avenida Rey Felipe VI de La Roda, la franquicia Clarel se presenta como una opción conveniente para la compra de artículos de belleza, cuidado personal y productos para el hogar. Esta cadena, nacida en 2013 tras la adquisición de las tiendas Schlecker por parte del Grupo Dia y ahora perteneciente al grupo colombiano Trinity, se ha consolidado en toda España como un referente en el sector. Su modelo de negocio se centra en ofrecer una amplia gama de productos que cubren las necesidades diarias, desde maquillaje hasta artículos de limpieza, posicionándose como una tienda de productos de belleza y droguería de proximidad.
Oferta de Productos y Puntos a Favor
Uno de los aspectos más destacados de Clarel es la diversidad de su catálogo. Los clientes pueden encontrar tanto marcas comerciales reconocidas como las marcas propias de la cadena, que han ganado popularidad por su relación calidad-precio. Entre ellas se encuentran Bonté para el cuidado personal, BeNeSk para la cosmética facial, y Hogarel para los productos del hogar. Esta variedad permite a los compradores acceder a un surtido completo en un solo lugar, abarcando maquillaje y cuidado de la piel, productos capilares, higiene íntima, cuidado infantil y hasta alimentación para mascotas. Un cliente satisfecho con la oferta general comentó que "La tienda en sí es genial, me encanta su variedad de productos", lo que subraya que el problema principal no reside en el stock o la selección disponible.
Además, la tienda de La Roda cuenta con un horario comercial amplio, de lunes a sábado en jornada partida de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:30, facilitando las compras a quienes tienen horarios laborales restrictivos. La accesibilidad también es un punto a su favor, ya que la entrada está adaptada para personas con movilidad reducida. Estos elementos, junto con la existencia de personal amable y servicial, como una "chica rubia que es un amor" mencionada por una usuaria, podrían convertir a este establecimiento en una excelente tienda de cosméticos para los residentes de la zona.
Una Experiencia de Cliente Severamente Cuestionada
A pesar de las ventajas relacionadas con su catálogo de productos, la sucursal de Clarel en La Roda enfrenta un desafío crítico que empaña por completo su reputación: una atención al cliente que ha sido calificada de forma abrumadoramente negativa. La calificación general del establecimiento es extremadamente baja, un hecho que se fundamenta en una serie de reseñas muy específicas y coincidentes que apuntan a un patrón de comportamiento problemático por parte de una empleada en concreto.
Múltiples clientes, en diferentes momentos, han relatado experiencias muy similares y desagradables. El foco de las quejas es, según varios testimonios, "una señora de pelo rizado negro y con gafas". Los relatos describen un ambiente de compra tenso e incómodo. Clientes como Natalia Castillo y Candela Saiz reportaron haberse sentido vigiladas constantemente: "me ha estado siguiendo todo el rato y me he sentido muy incóma". Esta sensación de persecución se agrava con acciones que los clientes han interpretado como acusatorias, como la obligación de dejar sus bolsos en el suelo, una medida que percibieron como una presunción de que iban a robar.
El Impacto de un Mal Trato Reiterado
La consistencia en las quejas es alarmante. Los usuarios no solo se sienten vigilados, sino directamente maltratados. Las descripciones del trato recibido incluyen calificativos como "fatal", "amargada", "borde" y "un ogro". Una de las reseñas más detalladas, de Saimy Olivero Scull, narra un encontronazo por ser, supuestamente, la única persona a la que se le pidió dejar su bolso, lo que la llevó a cuestionar si el trato estaba influenciado por su origen extranjero. Este tipo de experiencias transforma la simple tarea de comprar cosméticos asequibles o artículos de higiene personal en un evento humillante y estresante.
Otro aspecto criticado es la falta de disposición para ayudar. Lucia y Esther Carretero mencionan que la empleada en cuestión les impidió probar o verificar los colores de los productos, algo fundamental en una tienda de productos de belleza donde la elección de un tono de maquillaje es clave. Este comportamiento no solo frustra la venta, sino que demuestra una falta total de orientación al cliente, un pilar esencial en el comercio minorista. Como resume una de las afectadas: "señora usted no esta para trabajar cara al público!".
Un Desequilibrio entre Producto y Servicio
En definitiva, Clarel de La Roda se encuentra en una encrucijada. Por un lado, ofrece las ventajas inherentes a una gran cadena: variedad de productos de droguería y perfumería, precios competitivos y marcas propias de calidad aceptable. La estructura física de la tienda, su horario y accesibilidad son adecuados. Sin embargo, todos estos puntos positivos quedan eclipsados por las graves y reiteradas denuncias sobre el trato recibido por parte de una empleada. La experiencia de compra es un factor decisivo, y los testimonios indican que, para muchos, visitar esta tienda se ha convertido en una fuente de incomodidad y malestar. Los potenciales clientes deben sopesar si la conveniencia de su oferta de productos compensa el riesgo de enfrentarse a una atención al cliente que, según múltiples fuentes, es profundamente deficiente y hostil.